martes, 19 de mayo de 2015


EDITORIAL

Es importante establecer una relación en el aprendizaje de las matemáticas con  la vida real. En primer lugar se ha de modificar la idea de que las matemáticas son algo especializado sólo para estudiantes con mayor disposición para aprenderlas. Necesitamos asumirla como algo fundamental para la vida, que tenga sentido y genere motivación para seguir aprendiendo. No se trata solo de saber cómo se hacen diferentes operaciones aritméticas, ni de memorizar complejos teoremas y fórmulas sin saber para qué sirven. Se trata de conectar las matemáticas con la vida, con lo que ocurre en el entorno inmediato y personal de los estudiantes, así como en los diversos contextos sociales, económicos y políticos de este escenario mundial. Se trata de aprender a aplicar los conocimientos y contenidos matemáticos en el análisis, la comprensión y la resolución de problemas y situaciones de necesidad real. Debemos desarrollar el enfoque de resolución de problemas, basado en el uso funcional de la matemática para el cumplimiento de su rol social y sentar las bases para que los estudiantes desplieguen plenamente sus capacidades y potencialidades

Las matemáticas siempre están presentes en nuestra vida. El mundo está lleno de experiencias que pueden convertirse en aprendizajes matemáticos utilizables en diversas circunstancias.

 El problema viene cuando las matemáticas que aprendemos resultan poco significativas, poco aplicables a la vida, o simplemente aburridas. Este reto de involucrar directamente a las matemáticas en la vida real, nos llevará a formar personas más participativas, autónomas y activas; que demanden usar el propio razonamiento para resolver desde problemas cotidianos hasta problemas de gran trascendencia.

Para ello en este blog voy detallar como a través de ambientes educativos que brinden confianza, tranquilidad, respeto mutuo, tolerancia y libertad, se pueden generar dinámicas de aprendizajes significativos y de reflexión crítica. La finalidad es propiciar el aprender matemáticas de manera fácil y profunda utilizando los conocimientos matemáticos en diversas situaciones, no sólo en el ámbito escolar sino también fuera de él. Se trata de resolver distintos enigmas cotidianos que pueden surgir en la vida real durante una excursión de fin de semana, con una inmersión total de los aprendizajes matemáticos en los problemas del día a día.

Se va a organizar una salida de fin de semana con alumnos de sexto de educación primaria, con la intención de demostrar como las matemáticas están presentes en el día a día. A la vez,  cambiaremos la connotación negativa que tienen los alumnos en general sobre esta materia, por el disfrute de un aprendizaje global, lúdico y funcional. El alojamiento será en una casa rural. En número de alumnos que van a participar son 12. El momento elegido para hacer la excursión es a principio del mes de junio cuando ya se han adquirido los conocimientos teóricos.

Las matemáticas cobran mayor significado y se aprende mejor, cuando se aplica directamente a situaciones de la vida real. Nuestros estudiantes sentirán mayor satisfacción cuando puedan relacionar cualquier aprendizaje matemático nuevo con algo que saben y con la realidad cotidiana.  Desarrollar habilidades de independencia y control sobre el proceso de aprendizaje exige que los estudiantes reflexionen sobre su propio aprendizaje, sean conscientes sobre cómo aprenden, practiquen el auto cuestionamiento y usen de forma abierta y flexible diversas estrategias para aplicar selectivamente en la ejecución de determinadas tareas y actividades matemáticas. Por ello, es importante el rol del docente como agente mediador, orientador y provocador de formas de pensar y reflexionar durante las actividades matemáticas.

Esta perspectiva de aprendizaje de la matemática obliga a repensar la manera como miramos la educación matemática de tal forma que concuerde con las características del ciudadano que queremos y necesitamos formar; el énfasis no estará, entonces, en memorizar el conocimiento o en reproducirlo, por el contrario estará en desarrollar saberes significativos y con sentido para que el estudiante, en un ambiente de desarrollo de competencias, aprenda a usar la matemática en distintos ámbitos de su vida y a aprender durante toda la vida.

Una fórmula matemática o la enunciación de una propiedad matemática, pueden adquirirse de forma superficial mediante un proceso de memorización simple. Esto posibilitará su reproducción de forma más o menos literal, pero no su utilización para la resolución de situaciones problemáticas. Es posible disponer de muchos aprendizajes matemáticos, que no sólo seamos capaces de reproducir, sino de utilizar para dar respuesta a situaciones problemáticas reales. Por lo tanto, una metodología adecuada sería aquella en la que se plantea un problema y que este a su vez, sea algo cercano al niño. Es importante que conozcan una situación problemática y en grupo organicen sus ideas, se hagan preguntas, se dialogue sobre la situación problemática Los estudiantes son animados por el profesor para que puedan reconocer lo que saben y lo que no saben. A la vez como trabajan en grupos también se potencian las habilidades sociales, contexto ideal para conectar los nuevos conceptos con los que ya poseían los alumnos. En esa zona de desarrollo próximo es donde con la colaboración de otros compañeros y del profesor asentaran el andamiaje necesario para que se dé un aprendizaje global.

Por otra parte el ambiente lúdico se logrará a través de juegos matemáticos y relacionando las matemáticas con la magia.

Los juegos en general, y en particular los juegos de contenido matemático, se presentan como un excelente recurso didáctico para plantear situaciones problemáticas a los niños. Tales estrategias permiten articular por ejemplo la actividad matemática y la actividad lúdica en contextos de interacción grupal. Propiciar en los niños la resolución de situaciones problemáticas en actividades cotidianas, actividades lúdicas y con la manipulación de material concreto permite desarrollar favorablemente su razonamiento lógico. El juego es un recurso de aprendizaje indispensable en la iniciación a la matemática, porque facilita los aprendizajes en los niños de una manera divertida despertando el placer por aprender y satisface su necesidad de jugar. Permite dinamizar los procesos de pensamiento, pues generan interrogantes y motivan la búsqueda de soluciones. Presenta desafíos y estímulos que incitan la puesta en marcha de procesos intelectuales. Estimula la competencia sana y actitudes de tolerancia y convivencia que crean un clima de aprendizaje favorable. Favorece la comprensión.  Facilita la consolidación de contenidos matemáticos.  Posibilita el desarrollo de capacidades.  Se conecta con la vida y potencia el aprendizaje. En esta dinámica los estudiantes tienen la oportunidad de escuchar a los otros, explicar y justificar sus propios descubrimientos, confrontar ideas y compartir emociones, corregir y ser corregidos por sus compañeros.

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