EDITORIAL
Es importante establecer una relación en el aprendizaje
de las matemáticas con la vida real. En
primer lugar se ha de modificar la idea de que las matemáticas son algo
especializado sólo para estudiantes con mayor disposición para aprenderlas. Necesitamos
asumirla como algo fundamental para la vida, que tenga sentido y genere
motivación para seguir aprendiendo. No se trata solo de saber cómo se hacen
diferentes operaciones aritméticas, ni de memorizar complejos teoremas y fórmulas
sin saber para qué sirven. Se trata de conectar las matemáticas con la vida,
con lo que ocurre en el entorno inmediato y personal de los estudiantes, así
como en los diversos contextos sociales, económicos y políticos de este
escenario mundial. Se trata de aprender a aplicar los conocimientos y
contenidos matemáticos en el análisis, la comprensión y la resolución de
problemas y situaciones de necesidad real. Debemos desarrollar el enfoque de
resolución de problemas, basado en el uso funcional de la matemática para el
cumplimiento de su rol social y sentar las bases para que los estudiantes
desplieguen plenamente sus capacidades y potencialidades
Las matemáticas siempre están presentes en nuestra
vida. El mundo está lleno de experiencias que pueden convertirse en
aprendizajes matemáticos utilizables en diversas circunstancias.
El problema viene
cuando las matemáticas que aprendemos resultan poco significativas, poco
aplicables a la vida, o simplemente aburridas. Este reto de involucrar
directamente a las matemáticas en la vida real, nos llevará a formar personas más
participativas, autónomas y activas; que demanden usar el propio razonamiento
para resolver desde problemas cotidianos hasta problemas de gran trascendencia.
Para ello en este blog voy detallar como a través de ambientes
educativos que brinden confianza, tranquilidad, respeto mutuo, tolerancia y
libertad, se pueden generar dinámicas de aprendizajes significativos y de
reflexión crítica. La finalidad es propiciar el aprender matemáticas de manera
fácil y profunda utilizando los conocimientos matemáticos en diversas
situaciones, no sólo en el ámbito escolar sino también fuera de él. Se trata de
resolver distintos enigmas cotidianos que pueden surgir en la vida real durante
una excursión de fin de semana, con una inmersión total de los aprendizajes matemáticos
en los problemas del día a día.
Se va a organizar una salida de fin de semana con
alumnos de sexto de educación primaria, con la intención de demostrar como las
matemáticas están presentes en el día a día. A la vez, cambiaremos la connotación negativa que
tienen los alumnos en general sobre esta materia, por el disfrute de un
aprendizaje global, lúdico y funcional. El alojamiento será en una casa rural.
En número de alumnos que van a participar son 12. El momento elegido para hacer
la excursión es a principio del mes de junio cuando ya se han adquirido los
conocimientos teóricos.
Las matemáticas cobran mayor significado y se aprende
mejor, cuando se aplica directamente a situaciones de la vida real. Nuestros
estudiantes sentirán mayor satisfacción cuando puedan relacionar cualquier
aprendizaje matemático nuevo con algo que saben y con la realidad cotidiana. Desarrollar
habilidades de independencia y control sobre el proceso de aprendizaje exige
que los estudiantes reflexionen sobre su propio aprendizaje, sean conscientes
sobre cómo aprenden, practiquen el auto cuestionamiento y usen de forma abierta
y flexible diversas estrategias para aplicar selectivamente en la ejecución de
determinadas tareas y actividades matemáticas. Por ello, es importante el rol
del docente como agente mediador, orientador y provocador de formas de pensar y
reflexionar durante las actividades matemáticas.
Esta perspectiva de aprendizaje de la matemática
obliga a repensar la manera como miramos la educación matemática de tal forma
que concuerde con las características del ciudadano que queremos y necesitamos
formar; el énfasis no estará, entonces, en memorizar el conocimiento o en
reproducirlo, por el contrario estará en desarrollar saberes significativos y
con sentido para que el estudiante, en un ambiente de desarrollo de
competencias, aprenda a usar la matemática en distintos ámbitos de su vida y a
aprender durante toda la vida.
Una fórmula matemática o la enunciación de una
propiedad matemática, pueden adquirirse de forma superficial mediante un
proceso de memorización simple. Esto posibilitará su reproducción de forma más
o menos literal, pero no su utilización para la resolución de situaciones
problemáticas. Es posible disponer de muchos aprendizajes matemáticos, que no
sólo seamos capaces de reproducir, sino de utilizar para dar respuesta a
situaciones problemáticas reales. Por lo tanto, una metodología adecuada sería
aquella en la que se plantea un problema y que este a su vez, sea algo cercano
al niño. Es importante que conozcan una situación problemática y en grupo
organicen sus ideas, se hagan preguntas, se dialogue sobre la situación
problemática Los estudiantes son animados por el profesor para que puedan
reconocer lo que saben y lo que no saben. A la vez como trabajan en grupos
también se potencian las habilidades sociales, contexto ideal para conectar los
nuevos conceptos con los que ya poseían los alumnos. En esa zona de desarrollo
próximo es donde con la colaboración de otros compañeros y del profesor
asentaran el andamiaje necesario para que se dé un aprendizaje global.
Por otra parte el ambiente lúdico se logrará a través
de juegos matemáticos y relacionando las matemáticas con la magia.
Los juegos en general, y en particular los juegos de
contenido matemático, se presentan como un excelente recurso didáctico para
plantear situaciones problemáticas a los niños. Tales estrategias permiten
articular por ejemplo la actividad matemática y la actividad lúdica en
contextos de interacción grupal. Propiciar en los niños la resolución de
situaciones problemáticas en actividades cotidianas, actividades lúdicas y con
la manipulación de material concreto permite desarrollar favorablemente su
razonamiento lógico. El juego es un recurso de aprendizaje indispensable en la
iniciación a la matemática, porque facilita los aprendizajes en los niños de
una manera divertida despertando el placer por aprender y satisface su
necesidad de jugar. Permite dinamizar los procesos de pensamiento, pues generan
interrogantes y motivan la búsqueda de soluciones. Presenta desafíos y
estímulos que incitan la puesta en marcha de procesos intelectuales. Estimula
la competencia sana y actitudes de tolerancia y convivencia que crean un clima
de aprendizaje favorable. Favorece la comprensión. Facilita la consolidación de contenidos
matemáticos. Posibilita el desarrollo de
capacidades. Se conecta con la vida y
potencia el aprendizaje. En esta dinámica los estudiantes tienen la oportunidad
de escuchar a los otros, explicar y justificar sus propios descubrimientos,
confrontar ideas y compartir emociones, corregir y ser corregidos por sus
compañeros.
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